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Patrimonio Histórico


Cámara de Toya

El mejor ejemplo de la arquitectura funeraria ibérica es la Cámara de Toya, que fue descubierta en los primeros años del siglo XX por "El Pernazas" al realizar trabajos agrícolas y estudiada por Juan Cabré. Su cronología la incluye dentro de la cultura ibérica de finales del siglo V y principios del IV a.C.

Su estructura arquitectónica tiene una planta cuadrangular y su interior se divide en tres naves longitudinales, la central de las cuales tiene al oeste la única puerta de acceso a la construcción. Las dos naves laterales, a diferencia de la central, están divididas en dos espacios cada una de ellas; el primero, a modo de antecámara, es el que comunica en ambos casos con la nave central. Los sillares de la construcción, perfectamente labrados, se colocaron sin ayuda de grapas o mortero, es decir, van montados en seco. La cubierta por último se caracteriza por una serie de grandes losas que se apoyan en los muros de las estancias longitudinales.

La Cámara sepulcral de Toya tuvo en los testeros de sus tres naves nichos rectangulares labrados en las piedras de los muros e incluso un cuarto más en la pared meridional de la nave sur. A ello se añade un poyo continuo bajo adosado a los pies de los muros y aleros de piedra que vuelan a la altura de la base de los nichos. Las puertas son en general vanos rectangulares pero las dos que comunican las tres naves muestran una característica muy particular de la construcción ibérica de estas tierras, y es que los últimos sillares en vez de ascender hasta encontrarse con el adintelado en vertical se curvan hasta dar la imagen de una falsa ojiva. El ajuar de la cámara, que no se excavó con métodos sistemáticos, aunque ha sido recuperado en parte, es característico de un príncipe ibérico y su familia, y de él destacan las ruedas de un carro guerrero y las magníficas cráteras áticas (vasijas cerámicas decoradas) atribuidas al Pintor de Toya.

Desde 1918 está declarada como Bien de Interés Cultural.


Torre del Reloj

Al aproximarnos al montículo sobre el que se asienta el pueblo destacan, en el corazón del núcleo urbano, dos torres que formaron parte de una fortaleza medieval que estaba adscrita a Quesada y que, pasado el ecuador del siglo XIV, en 1361, fue saqueada e incendiada en una razzia de tropas árabes del reino de Granada.

La torre del Reloj, erigida a finales del siglo XIV, tiene unos doce metros de altura. Se asienta sobre zócalo de piedra, es cuadrangular, su sillería no es totalmente regular, se distribuye interiormente en cuatro niveles, conserva el almenado y también, en dos de sus caras, balcones con función de matacanes; en otra, ménsulas de matacán; mientras que en la del noroeste se ha colocado un reloj que le da nombre, donde primitivamente estuvieron ubicados el matacán y sus ménsulas.

En 1985 fue declarada Bien de Interés Cultural.

  

Torre Mocha

La torre Mocha, la otra conservada del castillo medieval, resulta menos elegante que la del Reloj. Mide unos siete metros de lado, es de mampostería concertada en alguna de sus partes, tiene sus esquinas reforzadas a soga y tizón, y está rematada con canes esquineros -vigas cuyos extremos sobresalen al exterior-. Su construcción debió realizarse entre los siglos XIII y XIV y a lo largo del tiempo se le fueron adosando casas de poca entidad que distorsionaron su imagen. En 1987 la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, ante su estado de avanzado deterioro, llevó a cabo una restauración por el procedimiento de emergencia dirigida por el arquitecto Luis Carlos Gutiérrez Calatrava, que resultó modélica en cuanto a su rigor y tratamiento: consolidación de bóvedas y construcción de azotea para la evacuación de aguas, reparación de cerramientos exteriores e interiores, reposición de piezas y carpintería exterior y acondicionamiento del exterior y zonas de acceso.

Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985.  

 

Auditorium

La Torre Mocha y la Torre del Reloj conforman un singular espacio urbanístico en la Plaza Cronista Cazabán, complementado por un Auditorium para actividades culturales y lúdica al aire libre, diseñado por Isicio Ruiz Albusac.
   

Iglesia de la Encarnación

Para completar el aspecto medieval que otorgan a Peal de Becerro sus torres mocha y del reloj, los restos de los muros de la cerca y el centro histórico de urbanismo orgánico, con calles empedradas y viviendas unifamiliares de dos alturas y huecos asimétricos y desiguales provistos de macetas y flores, hubiera sido deseable que se conservara su templo originario. Pero éste desapareció y sobre su solar se construyó en 1969 la iglesia parroquial de la Encarnación, con proyecto trazado y dirigido por Francisco Gutiérrez de Cabiedes.

La novedad del templo reside en que los lados del rectángulo de su planta se quiebran en forma de punta de sierra en sus laterales -con vidrieras iconografiadas con figuras humanas y de santos-, mientras que en el frontal alternan las líneas rectas con las circulares y en la entrada se forma un triángulo para sobre él aposentar la torre.

El suelo es de terrazo; el altar, de granito; la torre, de ladrillo visto; la madera tiene presencia en la techumbre; y una gran cruz preside la fachada principal.
  

Castillo de Toya

 A unos cinco kilómetros de Peal de Becerro, cerca del extraordinario sepulcro ibérico de Toya, se mantiene erguida una impresionante torre como hito histórico del castillo de Toya. La torre domina el cerro, tiene planta cuadrada, está desmochada y, como consecuencia del expolio, ha ido perdiendo piedras labradas. En su interior se conservan bóvedas de medio cañón que cubrían los aposentos y, en su exterior, la disposición de la mampostería va a soga y tizón y muestra asimismo estructura de calicanto.

En 1985 fue declarada Bien de Interés Cultural.


Acueducto
 

En Hornos de Peal, una de las pedanías de Peal de Becerro, se encuentra todavía en funcionamiento un viejo acueducto, tenido por construcción romana, que sigue desafiando el paso del tiempo y el de un río que lo cruza por debajo deteriorándolo.


Otros monumentos
 

Otros hitos de interés en el término municipal de Peal de Becerro son otra cámara ibérica en Hornos de Peal, posiblemente del siglo V a.C., y la ermita de San Marcos, entre las aldeas de Toya y Hornos de Peal.

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